
Una de las cosas que me enorgullece más de tener esta página, es que la gente que me escribe intenta cuidar su ortografía.
Lo considero un mérito importante, dado que la mayoría no le ve el atractivo a entender su propio idioma, probablemente debido a que el sudamericano es un indio domesticado; lo suyo es Sábado Gigante y Latin American Idol, no aprender a escribir bien.
Y es por esto que el oficio de escritor es uno de los menos gratificantes que existen, pues a diferencia de (por ejemplo) ese ilustrador que dibuja muy bien, un pendejo promedio no sabe reconocer cuando un artista de las letras, por su parte, escribe muy bien.
A mí me pasaba a cada rato, y me sigue pasando, así como le pasa a los roleros que se surten de diversas obras literarias, que saben comunicarse dignamente, y que se las tienen que ver en el juego con una horda de orcos centroamericanos y sus "hacemos" sin H y sus "mamá" sin acento... esa última la podrían acompañar de la palabra "huevo" y así dar a luz la frase que los representa simbólicamente en la vida, el destino y la cadena alimenticia.
Los artistas pueden aunar a un grupo de seguidores con mucha más facilidad que un escritor. Ellos puede escudriñar sobre un pedazo de papel cualquier cantidad de figuras estéticas y conseguir que un anime-lover se las mame de arriba a abajo y en viceversa.
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Lástima
que en la vida real no puedan felar usando un control de PlayStation...
eso le haría el trabajo más sabroso al friki |
Así que, en caso de que tú seas escritor, y te hayas sentido mal, triste o disminuido porque la gente no sabe apreciarte como aprecian a alguien que dibuja, quiero que te acomodes bien en tu silla y me prestes atención, porque tengo algunas palabras para ti.
Ser escritor (y ser un buen escritor, no el idiota que se la pasa toda la vida queriendo escribir ese proyecto eternamente inconcluso) es, apostar por la menos gratificante de todas las artes, pero se compensa con que es, por mucho, la mejor, y dicho sea de paso, la más importante.
No lo tomen a mal, pero incluso un retardado mental puede dibujar bonito.
Hay gente con síndrome de Down que dibuja bien. Dicen que Picasso era un genio. Mierda. Él sólo fue un pintor que como hombre era un cretino insoportable, y no un cretino insoportable de tan genio que era, sino un cretino insoportable porque sufría del síndrome de españolete con mal carácter, así como Dalí de un complejo de edipo más grande que la mancha, y no la del Quijote, sino la de Júpiter.
Un buen escritor, en cambio, es garantía de inteligencia, ese sí es un genio, esa sí es una persona interesante con quien sentarse a conversar, él sí te puede dejar algo.
Tú puedes ir a Deviant Art, y de la A a la Z sacar con una pinza al mejor artista, y luego llevarte un fiasco al conocerle porque muy probablemente, a nivel personal, él o ella sean igual de interesantes que cagar leyendo Condorito.
En pocas palabras: simplones, fulanos, personas que aprendieron a dibujar, tienen un estilo llamativo y una larga fila de gente siguiéndoles (muchos de ellos artistas en desarrollo, o conatos de artista buscando entablar amistad por interés).
Un gran artista no necesariamente es un genio, ni tampoco un sujeto interesante. Un gran artista puede ser el tipo más genérico del mundo, y también el más malcriado, inmaduro y cretino. Un artista puede dibujar genial, y como persona ser -poniéndolo en palabras que a menudo utiliza un buen amigo mío- cualquier vaina.
Pero un gran escritor, en cambio, es garantía de cultura, un buen escritor, ya desde joven, es ejemplar.
Es imposible que un hombre de las letras sea un sujeto llano, y nunca le verás desfilando por ahí con genialidad barata, ese "carismita" made in taiwan que sirve para llevarse a las pendejas al cojedero.
Y es que a fin de cuentas el arte no es otra cosa que una función psico-motora. El dibujo viene a ser una variante de aprender a caminar, pero multiplicado en muchos circuitos. Uno cuando está dibujando o pintando no hace sino telegrafiar un montón de formas aprendidas en diferentes perspectivas, que memoriza con el paso del tiempo a fuerza de haber practicado todos los días (o haberlas aprendido desde muy joven, cuando el cerebro es más ávido).
Ser artista tiene su mérito, claro que sí, pero es un mérito que no pasa de darse a la tarea de juntar siete mil piedras en un sitio.
Un escritor, en cambio, ¡qué diferencia! Lo que un escritor pone sobre el papel, físico o digital, sale de mucho más adentro.
Ahí no juega ninguna función hermanada de correr, montar en bicicleta o darse gusto en el pito... ahí lo que sale viene del alma, y su vehículo son la ortografía y la buena redacción.
Un gran escritor no puede adolecer de malcriadez ni inmadurez, porque no podría ser éste un escritor, él es mensaje, no solo forma.
Un artista se vale de dibujar bien y, (lo que ultimadamente es vital para su subsistencia) de tener un estilo llamativo. Un escritor en cambio se vale de saber escribir, de su estilo, y además; del mensaje. Un artista también envía mensajes con su arte, pero que bah... se queda corto si hay que compararlos. El escritor tiene la misión de porporcionar una cosa mucho más amplia, profunda y reflexiva que la imagen (imagen que a veces puede resultar excéntrica adrede, no por autenticidad propia).
Un escritor tiene, además, que aportar la solución al mensaje. Él no pone un tema sobre la mesa y lo deja ahí, él lleva las cosas hasta el final. No se valen de retratar las emociones de una mirada en un lienzo, sino también de explicarte los entretelones de esa mirada, y encima, darse a la compleja labor de hacerlo interesante. Ellos te sostienen la mano hasta el desenlace.
¿Una imagen dice más que mil palabras?, pues buena suerte intentando transmitir El Padrino de Mario Puzzo en una historieta, estúpido.
¿Una imagen vale más que mil palabras? "Amor, una pregunta te ha destrozado -escribió Pablo Neruda- yo he regresado a ti desde la incertidumbre con espinas, te quiero recta como la espada o el camino, pero te empeñas en guardar un recodo de sombra que no quiero".
¿Lo entendiste? Perfecto; buena suerte intentando dibujarlo, esnifacagarrutias.
Una imagen dice más que mil palabras... pero diez palabras pueden decir más que todas las imágenes del mundo.
Una historia puede marcar, puede hacer llorar y puede inspirar, un libro puede cambiar una vida. Una imagen, en cambio, no (a menos que seas gay y retrasado mental).

EPA.
Yo estoy hablando de dibujos o pinturas, no de fotos. No se vale hacer
trampa |

Si
vas a usar mi frase como cita, no te olvides de decir que yo la escribí.
No fue sacada del Selecciones ni de Internet, es mía, la hice yo.
No es de nadie más, es mía, mía completamente. Puto. |
Es por eso que la mayoría de los artistas que tienen éxito, que han llevado sus comics a publicarse y sus animaciones a transmitirse, es porque son también escritores. Y si han conseguido llegar lejos en el medio es porque, de hecho, son mejores escritores que artistas. El anime más famoso del mundo fue creado por un tipo que es, por mucho, mejor escritor que dibujante.
Ese mismo anime tuvo una última saga que no involucró a su creador original; el dibujo era mejor, pero ¿y la historia? ¿Y el carisma? ¿Y todo lo demás que la hacía tan enamorante y que al final se fue por el excusado?
Y ni así podrías empezar a comprender cuánta diferencia existe entre un artista y un escritor.
Yo creo que, de todos, los que dibujan mejor son los que en muchas ocasiones están desempleados. En este mundo, los artistas vendrían siendo algo así como los adolescentes que son buenos en el fútbol durante la secundaria; una vida de rosas y tuttifrutis, pero cuando salen, el 95% acaba tras la mujercita amargada de la silla, embolsando las compras del supermercado.
Una de las formas más supinas de demostrar ignorancia es negar que escribir es arte. Es bien sabido que, con el pasar del tiempo, uno aprende a dibujar cada vez mejor. Bueno, ¿pues adivina qué, putazo soplacojones? Uno aprende a escribir mejor conforme más lo hace.
Así es, por cada vez que tú dibujes mejor esas vándalas líneas obscenas del cuerpo humano, un servidor también se educa en pos a seleccionar venerablemente las palabras y esculpir delicadamente la prosa. Mientras tú dibujas la representación gráfica del decaimiento de la cultura y la sociedad actual con tus pornografías inmundas y tu miasma pop, yo estoy creando historias que alimentan al gremio. Mientras tú fornicas vulgarmente con el lápiz yo escribo cosas lindas, y mientras tú te la pasas todo el día fusilándote personajes de videojuegos japoneses, pretendiendo hacerlos pasar como tuyos disfrazándolos con un color de cabello distinto, yo estoy siendo completamente original...
Los escritores están al tope de la montaña de las artes.
El testículo creativo terráqueo, aquél que año a año arroja las nuevas películas, las nuevas animaciones, los nuevos cómics y, en definitiva, las nuevas historias que encantan al mundo, tiene engranajes, y esos engranajes lo mueven los escritores.
Novelistas, guionistas, o simplemente esas grandes obras que todavía no han sido adaptadas... no importa de donde vengan, pues el orden de los factores no altera el producto; nosotros somos la crema y ustedes sudor de teta.
Si tú eres artista, tu labor vendrá luego, cuando yo termine mi historia, tú vas a poner tu culo en una silla, y vas a graficar todo lo que yo he imaginado. Y posiblemente obtengas fama por hacer un trabajo espléndido, y quizá la gente alabe tus obras, y te hagas un nombre y una fortuna.
Pero pasa y resulta que sin mí no puede existir nada. Yo voy a estar detrás de ti, y estarás agradecido de que esté detrás de ti. Tú vas a vivir feliz, en un mundo creativo que te permitirá desarrollarte, pero sucede que ese mundo está ensartado en mi pene, y no importa cuando rote porque desde arriba yo todo lo veré y todo lo podré con furia suprema.
Y otra cosa, para que lo vayas sabiendo: no vas a contribuir con mi historia. No vas a tocar mi obra, no me interesan tus ideas, no me interesa tu perspectiva, no quiero que juntes a tus personajes con los míos. Yo soy el que tiene imaginación, no tú, yo. En el mundo que he creado no se mueve un bolígrafo sin que yo lo sepa.
Y si vas a trabajar conmigo te voy a estar viendo muy, pero muy de cerca, no sólo a ti sino también a todo lo que que dibujes:


Ahora me voy a retirar para seguir trabajando en mis historias. Pero no quiero que se te olvide nada de lo que has leído aquí. Si tú eres un artista y también escribes, excelente, es lo mejor que puedes hacer, procura dedicarte a escribir más que a dibujar.
Si eres un artista y quieres trabajar con un escritor para llevar a cabo un proyecto, entonces créeme que tengo la autorización y el agradecimiento del escritor cuando hablo a nombre de él para decirte que no pienses, no imagines y no crees nada. Tú sólo metete en mi cabeza y calca lo que hay ahí adentro. Nosotros somos lo más de lo más de lo más, y tú como artista estás aquí para ser explotado.
¿El escritor te ha dado autoridad creativa? Mentira. No le creas. Lo dice por ser amable. Ningún escritor quiere que toques su trabajo. Cállate. No hagas nada. Dibuja. No hables, no sugieras, no aportes, no inventes, no fastidies.
Todo nosotros.
3 de septiembre de 2007