Toma tu tomate
"TOMA TU TOMATE" Expresión típicamente caribeña. Dícese de cuando a un individuo le dan su merecido en buena ley Ej: Carlitos se burlaba de todos los niños que están aprendiendo a andar en bicicleta. Pero cinco minutos después él se monta en la suya y cae al suelo. ¡TOMA TU TOMATE! Véase también la expresión anglosajona Owned! o Pwn |
Hace tiempo tenía un amigo con quien charlaba habitualmente. Era la época en que vivía en la Urbanización Miranda, al este de Caracas. Él era de Maracaibo; nunca tuve el placer de conocerlo, sólo nos comunicábamos por messenger. Su nombre me lo reservo por razones obvias, pero ahora que lo pienso no recuerdo cómo se llamaba, ni si quiera si me dijo su nombre alguna vez; sólo sé su nickname. Pero a pesar de ello fuimos buenos amigos. Nunca supo que yo soy Dross, y no tenía por qué saberlo; compartíamos un par de aficiones, una de ellas eran los videojuegos. Recuerdo, no sin cierta pena, que ninguno de mis amigos de la infancia era más burguesito que yo. Estaba Jean Christian que quería un Nintendo 64 pero no se lo dieron. Estaba Israel, que ni siquiera tenía una computadora y que no le comprarían una ni aunque al abuelo le pusieran una pistola en la cabeza, y estaba el resto que, según recuerdo, nunca tuvieron tanto como tuve yo. Sin embargo, este amigo marabino me superaba, me superaba en todo lo que se podía superar a un tecnosexual de mi talla. Tengo Xbox 360 y PlayStation 3, él no sólo eso, sino además Nintendo Wii, PSP, el último Game Boy y, para añadir más a la infamia, los juegos que compra son originales. Ni siquiera Luis, mi bro de la universidad y el único amigo que he tenido que es más rico que yo, puede decir semejante burrada, porque para un gamer latino tener una biblioteca de juegos originales es exactamente eso; las tetas de Yuyito, una burrada. Desde siempre he sido cuidadoso con el dinero, quizá demasiado, aunque puede que esté equivocado; quizá simplemente soy maduro y conozco mis límites económicos. Quizá mi amigo marabino lo sea también en proporción a otros individuos más allegados a su clase económica (el príncipe Harry de Wales, por ejemplo), es posible que si yo hubiera tenido esa clase de dinero me hubiese comprado tantas cosas como tiene él. Lejos de causarme envidia me complacía su existencia, porque por primera vez, aunque sea por poco tiempo y a la distancia, experimenté lo que era ser el Seinfeld de la partida, el balanceado. Pero había un detalle que me molestaba, y que con el tiempo se tornó irreconciliable. Nunca lo confronté o por lo menos, no como lo hubiera querido hacer, pues soy lo suficientemente concienzudo para no cortar una amistad por peleas tontas. |
Al final la amistad se cortó, sí, pero a la distancia, no por una pelea, y si estás prestando atención sospecharás que hay gato encerrado, porque esta siempre fue una amistad de Internet y por lo tanto la distancia no importaba, así que sí; yo puse mi granito de arena para para propiciar ese distanciamiento.
Cualquiera creería que él era lo que en Venezuela se denomina con la gilada de "Ni-ni", oséase, no estaba ni con el gobierno ni con la oposición. Lo cierto es que no era ni siquiera; mi amigo marabino era simplemente indiferente, apático y hedonista por naturaleza.
¿Una horda de asnos con camisas rojas amenaza con prenderle candela a un canal de televisión opositor? Ese no es su problema. Cito: "Es una pelea entre los opositores y los chavistas, yo no soy ninguno de las dos cosas".
¿Asesinan a balazos a un líder estudiantil opositor mientras iba en una camioneta? ¿Y eso a mí qué? Cito: "Ya te dije que para mí esa es una pelea entre opositores y chavistas, yo no soy ninguno de los dos".
¿Chávez ordena el cierre de Radio Caracas Televisión? Ese es asunto de Radio Caracas, cito: "a mí no me gusta ese canal, es malo".
¿Chávez cerró yo-no-sé-cuántas emisoras de radio? Afortunadamente no he tenido que oír lo que él tiene que rebuznar al respecto, pero puedo apostar a que me saldría con una réplica entre las líneas de: "yo no escucho radio".
Sin embargo, como en todos estos procesos autoritarios, que lento pero seguro acaban metiéndose con todo el mundo, el pasado 25 de agosto se publicó lo siguiente:

Sacado
de El Universal, periódico venezolano |
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Y ahora, un pana mutuo me contó que mi amigo marabino, al fin, puso el grito en el cielo.
Y es que cuando el grandioso Rorschach escribió en su diario que aquella ciudad le temía, que él había visto su verdadero rostro, que la suciedad acumulada de sexo y muerte les llegaría al pescuezo y que por ello las putas y los políticos mirarían arriba suplicando "sálvanos" y él bajaría la cabeza y con todo el derecho contestaría "No", yo me amparo en la misma moraleja y a mi amigo marabino y a todos los que son como él les digo: toma tu tomate, huevón.
Porque el problema no es ni nunca ha sido la pelea entre opositores y chavistas, el problema es que unos antisociales molieron a tiros a un estudiante.
Porque el problema no es ni nunca fue que Radio Caracas Televisión haya sido un canal ordinario, el problema es que si en Miami existen medios chocantes (y más vulgares) como Univision y en España se publica Interviú, es porque hay un mercado para eso y una democracia seria que ampara a Pepito Pérez de ver y leer lo que le gusta, y que atentar contra ese derecho está mal, independientemente de lo que opines del medio en cuestión.
Porque el problema no es ni nunca fue que cierren emisoras que pasen reggaetón o gaitas, el problema es que las cerraron porque en ellas hablan mal de Chávez.
Porque el problema no es que prohíban todos los videojuegos en general o todos los juguetes que vengan de Estados Unidos, pues ya sabemos de sobra que bajo el amplísimo espectro de la ley se puede decir que una Barbie y un Pitufo son tan malas influencias como Spawn, el problema es que si ahora mi amigo marabino está pensando ir a protestar por su derecho de jugar Grand Theft Auto IV, van a ir solos con otros cien pelagatos, y él y ellos se van a tener que meter sus cien y un lenguas por el culo, pues no estuvieron ahí cuando cerraron Radio Caracas Televisión.
Y así, volvemos otra vez:
¿Por qué voy a sentarme a escribir un artículo sobre el Entertainment Rating Software Board (ESRB), creado por un país desarrollado, que justamente se encarga de dictar qué juegos son aptos para niños, qué juegos son aptos para adolecentes y qué juegos son sólo aptos para adultos? ¿Para qué proponer un ESRB patriótico y venezolano y obligar a las tiendas a respetar esta ley, como se está haciendo en Australia, donde recientemente debatieron éste tema? Y si el ESRB patriótico resulta demasiado caro, ¿por qué no obligarlos a respetar el ESRB original, entonces?
¿De qué sirve que alguien diga que prohibir los videojuegos violentos es una tontería si quienes cometen el 95% de los crímenes no tienen dinero para comprar un PlayStation?
¿Para qué voy a escribir que en Japón, el país que crea la mayoría de estos juegos, tiene 127 millones de habitantes, de los cuales 50 millones poseen consolas y las usan regularmente, y es a la vez uno de los países con menor índice de violencia del mundo?
Porque aquí no está involucrado ningún debate honesto ni ninguna razón inteligente de por qué exactamente se prohíbe un videojuego. Porque por más poderosas, claras, obvias, evidentes y bien argumentadas que sean tus razones en contra de esta ley, desde las que te nacen en el corazón hasta la moraleja del documental Bowling for Columbine sobre la verdadera razón que genera la violencia (los chavistas citan a Michael Moore sólo cuando habla mal de Bush) al final nada de eso importa, porque como los demás que fueron víctimas antes que tú, tú no vas a ser escuchado. No vas a ser oído. A nadie en la Asamblea Nacional le va a importar un pito lo que tengas que decir.
Ultimadamente mucha de la gente que me escribe no sabe lo que está pasando, ni lo que se cuece en el país, ni el modelo político al que lo están llevando. La gente que me escribe y mi amigo marabino todavía se desviven en encontrar "puntos para el debate" y razones de "por qué los videojuegos no influyen en la violencia real". Son tan bobos que si Chávez les dijera con una sonrisita sardónica "siéntense aquí que vamos a debatir nuestros puntos de vista" ellos se sentarían por años a esperarlo si el papel higiénico les durara tanto.
Y así, llegará el día en que, como buenos venezolanos, se sientan eufóricos por haber comprado Smash Brothers con guillo en un callejón, como si en el 2010 fuera un crimen comprar un juego de video, igual a que en Cuba una persona debe hacerse con una antena parabólica como si estuviera traficando cocaína.
¿Y en cuánto a mi amigo marabino? Él seguro va a terminar yéndose a Miami con toda la comodidad del mundo; para él jamás habrá una lección aprendida, como el buen enano mental involutivo e imbécil que es.
Los dejo con el mismo mensaje que les he escrito a todos y cada uno de mis lectores venezolanos por correo electrónico: no se preocupen por sus videojuegos. Mírenlo así: si el partido chavista PPT dice a su modo retrógrado y bananero que hay malas influencias en los juegos de video, ¿cuánto falta para que uno de ellos se fije en Internet? Y eso por ser ingenuo, porque si me lo preguntan a mí, todo está ya en la agenda.
Y la historia se repetirá, supongo; estará el típico imbécil que cree que eso no puede pasar y estará el idiota que dirá que es imposible censurar Internet. Nada nuevo.
¿Qué hacer? Si se lo preguntas a un modesto bloggero como yo, mi idea radical sería pegarle tres patadas por el culo a Chávez y mandarlo al carajo. Pero en mi experiencia patear bombas lacrimógenas y quemar cauchos no me resolvió nada, de hecho, lo empeoró bastante, atornilló a Chávez en el poder, y me sentí culpable. Así que simplemente pueden hacer las maletas e irse, que fue lo que hice yo por pensar que la sociedad venezolana está profundamente enferma.
En cuanto a todos los que van a sufrir a causa de esta ley: lo siento mucho, les mando mis mejores deseos, pero si eres como mi amigo marabino: a nadie le importa tu causa como a ti nunca te importó la de los demás. Por eso ahora estás solo. Toma tu tomate, huevón.
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1 de septiembre de 2009 |
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