Las putas lloronas atacan de nuevo

 

 

 

 

Chile no está pasando por su mejor momento. De meses para acá la situación así lo deja entrever: protestas callejeras que se le han salido de las manos al gobierno, conformadas por estudiantes que no tienen más de 23 años, escándalos diplomáticos con Venezuela que ponen en jaque, vilo y ridículo la majestad que buenamente corresponde a la alargada nación costeña por ser, por mucho, la más ejemplar de todo el continente, y una presidenta que, no precisamente por su sobre-estimado factor femenino con el que el electorado decidió experimentar, deja de ser una zángana manipuladora que no sólo no vela por el orgullo de la patria, sino que además, hace añorar al recién salido Ricardo Lagos como si éste hubiera gobernado en una época feliz de antaño.

Ante tanto dilema, ante tanta dificultad, ante tanta miasma, ¿qué hacer, para salir de la tangente, y distraer la atención pública de todos esos problemas actuales, que azotan a Chile?

 

Levantar otro juicio contra Pinochet.

 

Se gastan millones de dólares para darle plataforma y que de esa forma la noticia salga hasta en los diarios de Timbuctú, se le hace publicidad como si fuera la última película de James Cameron, y se le da connotaciones cada vez más épicas. Lo que falta es que saquen promos de 40 segundos con las letras electrónicas del casting de la película embistiendo la pantalla mientras unos exagerados zumbidos de F16 pueblan las cornetas de audio:

 

This summer...

EL DICTADOR

SABRÁ...

QUE NO TODOS LOS SECRETOS ESTABAN OCULTOS

 

 

El gobierno muy posiblemente tiene otras tres o cuatro acusaciones anotadas dentro de la gaveta para sacarlas a flote en el momento que las cosas no les favorezcan de nuevo y se vean en la necesidad de re-usar la utilísima "carta Pinochet". Irónico que si el dictador depronto muriese debido a su avanzada edad, posiblemente hundiría de plano a la presidenta, que alguna vez fue víctima de la agresiva policía del dictador, pero quien ya después de vieja, ~y oh Divina Comedia, quién lo iría a decir~, le está salvando el pellejo de algo todavía peor que las mazmorras que sólo quedan en los confines de sus recuerdos: la agresiva opinión pública del país, los ojos atentos del continente, y la forma como su nombre pasará a la historia para que los niños del mañana se limpien el culo con una impresión de su rostro sacada de la wikipedia.

Pero no importa: Bachelet posiblemente asegure su reelección organizando la quema pública del anciano hombre en la plaza más grande de Santiago, a la vez que gracias a su miopía como líder hace retroceder al país hasta los gloriosos tiempos de Allende y vuelve mierda en 4 lo que llevó 20 años enderezar. Desastres como ésos los hace la típica viveza latina mezclada con la monstruosidad del socialismo bananero.

A este maravilloso plan infalible de seguir culpando y reculpando a Pino, se le unen otras víctimas de su régimen y una que otra organización por la paz. El gobierno les da luz verde para que protesten todo lo que quieran, los permisos se otorgan a los grupos como si de comprar boletos para el cine se tratara: es como si no pasaran por ningún análisis burocrático: simplemente se expenden... los dirigentes izquierdosos cruzan los dedos tras la espalda para que, con sus pancartas y sus consignas, y sus lágrimas de cocodrilo, los manifestantes se aglutinen frente a los tribunales y así las fotos para el diario ocupe las primeras, segundas y terceras planas, restando espacio a los problemas actuales que hoy por hoy conciernen a Chile.

La cuestión está clarísima, pues: las putas lloronas atacan de nuevo.

¿El nuevo crimen que se le endilga al general? Haberse robado nada más ni nada menos que "lingotes de oro" que hoy día, digo yo, suponen ellos que se encuentra dentro de algún templo perdido de Asia.

 

La calidad del fotomontaje es directamente proporcional a la coherencia de la última acusación levantada contra Pinochet

 

 

Estando postrado en una silla de ruedas, y costándole incluso articular más de cinco palabras seguidas, la Fiscalía de la República ha escogido minuciosamente la pena: de ser declarado culpable (nueve mil doscientas treinta y siete contra una a que sí, nada que hacerle, es un show, no un juicio) lo van a poner en una camilla de espaldas y le van a arrancar los esfínteres con una tenaza aeroquirúrgica. El año que viene tienen planeado confiscarle los riñones y el intestino grueso.

 

Mi único consuelo es estar casi seguro de que detrás de ese rostro opaco, anciano y fatigado, él ríe.

 

 

En otras noticias importantes, Argentina decidió terminar de enjuiciar a Etchecolatz, comisario general de Policía de la provincia de Buenos Aires en los tiempos de la dictadura de Videla. Le cayeron 23 años de cárcel, lo que, a su edad, es básicamente como si lo hubieran sentenciado a cadena perpetua. Se le acusa de haber tenido sus propios antros de tortura. La verdad es que Etchecolatz me importa poco porque no hizo gran cosa por su país... en Argentina a veces tienen tan mala pata que ni las dictaduras le salen bien, sin embargo, yo le doy el beneficio de la duda porque Etchecolatz sólo llegó a cometer unos 20 homicios y 90 torturas, lo que en comparación con Pinochet significa que no lo dejaron trabajar.

La gente suele decirme que no puedo opinar porque yo no estuve en esa época, y yo no viví en carne propia lo que fue la represión... pero yo sé exactamente cómo fue porque lo vi por youtube, y el hecho de que Etchecolatz haya tenido la oportunidad de torturar a 90 personas en sus propios campos de concentración me parece absolutamente y totalmente genial.

 

Yo quiero mi propio Campo en el patio trasero de mi casa... sólo tengo que decidirme a empezarlo.

 

Aunque también quisiera ponerle Camelot

 

Y mientras que Bachelet es previsora y se pregunta si mandar a desenterrar el cuerpo del general durante su segundo mandato con el objeto de hacerle "juicios populares" no se vería demasiado bananero, a un cadáver que -anhela ella- la siga sacando de aprietos en el futuro, habrá gente que seguirá "honrando" la memoria de esas pobres personas "desaparecidas" que alguna vez quisieron que Chile fuera igual que Cuba (paraíso de libertad que todo socialista cambiaría por Miami cualquier día de la semana, especialmente para llevar a sus hijos a disfrutar y a ver mundo, porque cómo no, la moral a veces es de papel). Mientras tanto, Augusto seguirá sorteando problemas hasta su minuto final, escuchando sin seguir el hilo a las acusaciones de una Corte que sacará su nombre a flote cada vez que a ésta le pique el culo y tenga una erección, y le provoque mostrar a los cuatro vientos lo que hace la Chile de hoy con su tirano de abolengo.

Ah, pero eso sí... quien ríe de último, ríe mejor: nunca jamás podrán quitarse el estigma de que Chile no es un ejemplo a seguir en sudamérica por ser ni como Japón ni como Alemania, sino por los palazos del general.

 

Mafalda lo certifica

 

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30 de octubre de 2006

diariodedross@gmail.com