A las mujeres embarazadas deberían meterlas en jaulas

 

 

ATENCIÓN

ANIMUS IOCANDI. Este artículo es una broma. Lo aclaro para el primer periodista pelotudo que lo use para poner palos en la rueda a mi futura carrera política para dominar el mundo.

 

En el mundo hay sólo una cosa más estúpida que una medusa y un ameba combinadas (que es mucho decir, siendo que ninguno de los dos posee cerebro): una mujer embarazada.

Es el ser más lento, insoportable y artero que existe. Las mujeres embarazadas son las que en una fila en el banco o en el supermercado se tardan 20 minutos en pagar cualquier cosa, y no sucede porque su destreza física haya disminuído de alguna manera, o porque exista ningún elemento biológico que le impida funcionar normalmente, no, lo hace porque está embarazada.

Es como si fuera una licencia para ser imbécil.

Caminan de acá para allá apuntándote con su voluminoso estómago infladas en un aura con dejos de superioridad a lo Madre Naturaleza / Diosa de la Creación que hace imperativo aplastarles le cabeza con el primer objeto pesado que tengamos a mano.

Yo me he dedicado a maltratar mujeres embarazadas de cualquier forma posible, ora haciéndolas sentir mal por su lentitud, ora haciéndolas sentir mal por su aspecto, ora asustándolas desde mi camioneta cuando conducen, ora ocasionándoles algún daño físico de cualquier naturaleza.

 

 

 

En nombre del embarazo se han cometido varios de los crímenes más abdominables: las mujeres embarazadas son seres hambrientos, necesitan energía, por eso se acercan con frecuencia a su hombre en busca de sexo, y lo hacen creyendo que por estar embarazadas son más bellas. Yo reto a cualquier mujer a que haga la siguiente encuesta a sus amigos: con qué preferirías hacer el amor, ¿con una mujer embarazada, o a una con el período menstrual?

Período menstrual gana por un margen de 87%.

Lo que más me achicharra los testículos es que en todo lo largo y ancho del reino animal, el ser embarazado más estúpido es la mujer. Las perras preñadas son incluso más listas, inclusive las vacas. La mujer es la peor.

Toda la majestad y la gran excusa del respeto que merecen por cargar una vida en su interior se difumina si tenemos en cuenta que el 70% no va saber criar al hijo, y le va a salir una mierda abusiva gritona y malcriada que va a chocar el carro.

Cada vez que veas una mujer embarazada que no está comiendo, haciéndole la vida miserable a algún hombre, o estorbando de alguna manera a la sociedad, entonces la hallarás con la mirada perdida, como si estuviera pensando: tal vez en su futuro... la mente paseando en los laureles de la creación, poniendo cara de estúpida loca, pero de esas locas que son incluso peligrosas, como si hubiesen sido sacadas del harem de Charles Manson.

 

 

 

Una mujer embarazada en libertad debería ser un crimen en cualquier país civilizado: retardan el proceso del quehacer diario y destruyen la vista general. Hay quienes tienen la osadía de salir a manejar. Una mujer al volante y con el coeficiente intelectual reducido a la mitad es la bestia más peligrosa que hay en el mundo, son como Juggernaut: una vez que entran en moción, no existe fuerza que las detenga.

En el Señor de los Anillos no necesitaban la alianza de varios ejércitos ni tampoco a la legión de soldados fantasmas: si hubieran puesto 300 mujeres en 300 volswägen, la pelea hubiera acabado en media hora... el único inconveniente es que posiblemente los aliados hubieran sido destruídos también, así estuvieran viendo la pelea desde torres de 300 metros de alto.

 

VOLVER

2 de noviembre de 2006

diariodedross@gmail.com