QUIERO CLONARME PARA TENER SEXO CONMIGO MISMO
Sé bien que muchos de ustedes han pensado en cómo sería tener sexo con un clon. Yo estoy dispuesto a intentarlo...
¿Qué? ¿Acaso eso sería caer en cuestiones de homosexualidad? No importa: yo me gusto tanto que estoy dispuesto a experimentar... o si no, podemos alterar un poco el proceso genético y hacerme a mí mismo pero con un chocho: sería mi pareja perfecta.
Nos llevaríamos tan bien que seríamos totalmente inseparables. No sólo sería un placer tomarla de la mano (la tendría llena de callos, como yo, pero eso no me importa), sino además me gustaría pasarle comida masticada de mi boca a la de ella y vice-versa.
Y eso sería apenas el principio de una relación larga y paradisíaca.
En el plano sexual ambos seríamos completamente compatibles porque ella sería tan morbosa y guarra como yo, por lo que posiblemente accedería a completar todas las fantasías sexuales que a menudo se me ocurren mientras estoy en la universidad y que no pierdo oportunidad de apuntar en mi cuaderno.
La llevaría al cine, al parque, a la feria... a cualquier lugar donde podamos pasar un buen rato, nos reiríamos juntos gastando bromas en la calle y molestando a la gente: ella levantaría una pierna para echarse una gigantesca, ronca y grumosa ventosidad que dejaría a todos los niños boquiabiertos en la sala donde transmiten el Rey León 4, y yo, emocionado, la besaría justo después.
Al momento de comer hot dogs ella me gastaría bromas inocentes, con los que buscaría invitarme sutilmente al acto sexual: sostendría la salchicha en la boca y soplaría con todas sus fuerzas para que saliera disparada directamente contra mi frente.
Se preocuparía por mi autoestima: pasará largas horas hablando de lo guapo, gallardo e imponente que soy, y yo, a mi vez, también le hablaría largas horas de lo inteligente, talentoso y especial que soy.
Tendríamos los mismos gustos políticos, la misma forma de pensar. Dicen que los polos opuestos se atraen, pero yo no estoy de acuerdo: ella estará siempre de acuerdo conmigo.
Cada vez que salgamos a un restaurante ella probará primero mi comida, para ver si alguien ha intentado envenenarme (será más para hacerme sentir importante que por alguna amenaza real en mi contra). Luego nos entretendríamos pellizcando el pan para lanzarle pelotitas de masa a la gente sentada en las mesas más cercanas.
Lo mejor de todo es que no tendré que pasar incómodos ratos cenando en casa de sus padres, porque ella no tendrá.
Cada vez que yo vaya al baño ella estará detrás de la puerta leyéndome historietas de Condorito y Mortadelo y Filemón, para que no tenga que hacerlo yo mismo... y no le importará si tengo colecciones de revistas pornográficas de lesbianas en el estante.
No le daría asco absolutamente nada de lo que yo haga, y cada vez que eructe ella me abanicará la cara para que no me moleste mi propio tufo a hamburguesa.
No puedo esperar a clonarme...
DROSS también necesita amor.
4 de noviembre de 2005