Pasaron un comercial de toallas sanitarias para mujeres mientras estaba comiendo
El otro día estaba comiendo mi almuerzo favorito: chuletas de cerdo con puré, cuando de repente pasan en televisión una promoción de toallas sanitarias, en donde explicaban con detalle el proceso menstrual y la capacidad de absorción del filtro, usando gráficas.
Eso no sólo arruinó mi almuerzo, sino además, mi día. Vi el puré rojo.
Lo único que faltaba es que liberaran a través del control remoto un dispositivo que te permitiera oler el coágulo de sangre para identificarte más con algún tipo de causa femenina. Sentí que sangraban sobre mi cabeza pudendos chorros de feminidad. De hecho: lo noté desbordándose por las alas de mi sombrero.
Quería llamar al canal para putear, pero en el fondo sabía que eso no iba a solucionar nada.
Así que se me ocurrió escribir un artículo llamando a todas las mujeres que leen esta web a que empezaran a bombardear la estación con modess usados. Arrojándolos contra los vidrios y contra el personal.
Sin embargo, más tarde reflexioné que esa tampoco sería la solución justa... porque básicamente se estaría utilizando al mal para curar el mal, dejando al primer mal con el que empezó esta frase intacto: listo para propagarse y reiniciar el círculo una vez más.
Por lo tanto, llegué a una última conclusión: la culpa es de las mujeres.
Y también de los hombres... porque, como siempre, el estúpido y egoísta género humano no tomó, en sus ayeres, las riendas con el que pudieron generar un futuro mejor para nosotros aquí, en el hoy: estoy convencido de que si hace 1000 años los hombres hubieran apaleado a las mujeres por menstruar, ellas hubiesen evolucionado con el pasar de los años y hoy día ya no necesitarían hacerlo.

LA CIENCIA NO MIENTE En la era prehistórica el pez de agua dulce perdió las aletas pélvicas (en el estómago) para poder adaptarse mejor a la vida en lagos y ríos. |
Sin embargo, yo creo, firmemente, con altivez, y de tripas corazón, que nunca es tarde para empezar a hacer lo correcto. Menos si se trata de dejarle un legado al mundo. Quiero aparecer en algún superalmanaque holográfico del futuro como el precursor del fin del Medioevo del Tampax.
Y yo sé exactamente cómo empezar...
Ideas para rediseñar a la fémina del futuro
- Hay que preparar a las niñas desde que son niñas. Hay que convencerlas de que sobre ellas recae una enfermedad biológica que proviene de eras antiguas, conocido como "El Síndrome Eva", que se manifestará durante la adolescencia, convirtiéndolas en jorobadas mutantes.
- También se le puede llamar "La Influencia Maligna"
- Hay que meterles en la cabeza la proporción de la gravedad del asunto... hay que decirles que cada vez que les "viene la influencia" mueren un poquito más por dentro porque la sangre que pierden no es renovable (eso va a hacer que se asusten un montón).
- Si lo anteriormente descrito se hace con todo el rigor que se debe, se le puede causar a la niña un sano cortocircuito, que ocasionará que reprima de forma biológica los síntomas de la mestruación y por lo tanto los contenga. No sé qué efectos secundarios pueda tener ésto, pero estoy seguro de que voy a poder comer mis chuletas con puré en paz.
Sé que si algún día vivo con una mujer, y empieza a menstruar, la voy a encerrar dentro de la caja donde vino mi televisor de 80 pulgadas.
Cuarto
para reflexionar |
Lo peor es que no quiero tener que encenderlo después para ver cómo actúa una toalla sanitaria en High Definition.
De hecho, creo que debería empezar a implementarse una tecnología futurista que permita detener los períodos menstruales, o si no detenerlos -en el hipotético caso de que sea imposible- (no me extrañaría que Dios lo haya hecho imposible nada más para hacer la única cosa que, después de mil millones de años de existencia, lo moja del placer: joder) entonces "desviar" el flujo menstrual y buscar otra salida de escape que no sea a través de la margarita de carne.
¿Ideas? Los ojos.

Yo
pienso que se ve sexy |
Algo así no me impediría comer mis chuletas |
Durante TODA la mañana estuve pensando en esas chuletas, y ahora están en mi estómago sin que las haya ingerido de forma feliz. Mañana voy a comer otro de mis almuerzos preferidos: alas de pollo con papas horneadas... y lo único que pido es no toparme por la televisión con nada desagradable.
Las propagandas de toallas sanitarias deberían tener la misma reglamentación que las cuñas de bebidas alcohólicas y cigarrillos. Debería ser declarado, incluso, material subversivo. Y no es por nada, pero estoy seguro que incluso a las mujeres les desagrada estar sentada comiendo con, por ejemplo, un grupo de amigos, y que depronto pasen algo así por televisión.
De hecho, yo las he visto varias veces hacer ésto:

Lo peor de todo es que posiblemente esas propagandas las haga un homosexual airado con alguna actitud tipo "la alegría de ser la mujer que no soy!".
Estoy seguro, además, que las propagandas para toallas sanitarias pueden dañarle la mente a un niño, quien de ahí en más no podrá masturbarse en paz sin dejar de imaginar que cuando lo meta le va a salir lleno de sangre.
Por el amor de Cristo... pensemos en los niños. Déjennos en paz, ellas no necesitan una propaganda por televisión para saber qué hacer.

Él
vio muchas propagandas de toallas sanitarias cuando era niño... |
29 de agosto de 2006