Homenaje a un gran argentino

Ya no los hacen como él...

 

 

ATENCIÓN: Animus Iocandi. Este artículo está escrito enteramente a modo de broma.

 

El general Julio Argentino Roca es una de las leyendas más gordas de la historia argentina. Quien no lo conozca puede sentirse reticente a admitir la enorme pija histórica que ostenta debido a lo cursi que suena su nombre. No en balde ¿quién le pone a su hijo Julio Argentino? Es como si yo me llamara Angel Venezolano, o tú Argimiro Español, o él Pedro Mexicano, y lo peor es que el problema no termina ahí; porque su nombre completo es Alejo Julio Argentino Roca, que cuando se pronuncia tiene menos armonía que caer por un túnel lleno de ruedas para cortar pizza. Por eso no me caben dudas que él le mandó a cortar las orejas a su madre, tal como se la mandó a cortar también a miles de indígenas alrededor de la Argentina hasta crear una montaña en el patio trasero de su base militar haciendo así un "censo" de sus matanzas durante innumerables batallas, misiones y juegos recreativos con 'los chicos' del batallón en la Pampa.

Desde orejas chiquititas de indiecitos bebés hasta orejas viejas de indias ancianas; todo se valía. ¿Te acuerdas de la bruja que mandó al cazador a que le trajera el corazón de Blancanieves? Semejante acto de maldad bien pudo estar inspirado en las hazañas de Roca... un latin american idol de abolengo.

Con un body counter que se calcula en varios miles, Roca es uno de los próceres más controvertidos de la historia. ¿Te acuerdas de los inmigrantes ingleses del Mayflower que pelearon durante años contra los pieles rojas quienes a menudo lanzaban flechas contra ellos? Semejante falta de respeto no hubiera pasado si el general Roca hubiera estado allá en el norte. De hecho, él habría mandado a hacer las primeras pinturas en relieve de tomatales con las orejas cortadas de los pieles rojas de allá. ¿Cómo pudimos empezar tan bien y terminar tan mal?

Los talentos de Julio eran aparentes, y más que aparentes demasiado gruesos como para pasar debajo de la mesa, era como jugar a la ere con un rinoceronte, por lo que en el año 1877, después de ser general, el presidente Nicolás Avellaneda no pudo seguir deshaciéndose en honores y lo tuvo que nombrar Ministro de Guerra.

¿Tú te imaginas alguien que sea tan pero tan jodido que lo tengan que nombrar Ministro de Guerra? Este hombre tenía huevos como cherokees, pero ojo, no los indios, sino las camionetas 4x4. ¿Por qué bajamos tanto de nivel? Hoy día Venezuela se conforma con un teniente coronel... y un teniente coronel al que la pareja presidencial de Argentina adula y venera constantemente. Hubiera estado Julio ahí y les corta las orejas a todos.

 

El rottweiler de Roca

 

 

Sólo imagínatelo sentado a las ocho de la mañana comiéndose unas arepas en el patio de la base con una montaña de orejas a cinco metros y un montón de militares trotando en el circuito. Huelga decir que esa imagen es más o menos fantástica porque en Argentina no hay harina pan, así que más bien imagínatelo comiéndose unos chipás con café.

Ajá, esa fue una pregunta con truco: el chipá es de origen paraguayo, y Roca peleó en una guerra con Paraguay. ¿Caíste? Porque por ese error te hubiera mandado a cortar la oreja.

 

¿A ti también te da la impresión de que en esta foto te está mirando el oído izquierdo?

 

 

Volviendo al año 1877; nuestro personaje inició su campaña del desierto y para 1878 había logrado conquistar casi todos los territorios que hoy forman el mapa de Argentina. En el séptimo mes de ese mismo año, Roca mató a 1250 indios, fecha exacta que coincide, casualmente, con el día de su cumpleaños (17 de julio). Qué hijo de puta... cómo lo admiro.

Lejos de ser el monstruo asesino y cruel que muchos tachan, Roca era, además, un grandioso humorista; durante el período de su primera presidencia (1880-1886) firmó el decreto de ley 1420, que incorporaba la enseñanza gratuita y obligatoria para todos, lo que incluía, por supuesto, una escuela para gente con "problemas de oído" (sordos y sordomudos).

Roca contribuyó mucho a la separación de la Iglesia del estado argentino, cosa que, básicamente, sacó al país del oscurantismo y lo integró al mundo moderno. A diferencia de lo que ha ocurrido en muchas otras naciones que hicieron lo mismo, se dice que al citarlos al palacio presidencial para comunicarles esta decisión, los obispos y los cardenales, lejos de alzar la voz y poner el grito en el cielo, escuchaban el nuevo decreto en silencio, acariciándose inconscientemente la oreja...

El general Julio Argentino Roca es un baúl histórico, un cofre lleno de hazañas, cada una más grande que la otra, ésta más épica que aquella, y una que otra más legendaria que la anterior; su leyenda es tan gruesa como el stand de prueba de una competencia de pijas entre cíclopes. Elegir una y olvidarme de otra suena a pecado más que a descuido, pero lo voy a intentar, y Dios quiera que no me equivoque:

 

 

1 Sus padres fueron los rebeldes Don José Segundo Roca y Agustina Paz, a quienes desde temprano Julito vio jodiendo y armando quilombo a través de numerosas participaciones bélicas y luchas civiles en las que el dúo pudiera meterse.

 

2 Su tío por parte de mamá causó un inolvidable interés que lo marcó de por vida cuando le hizo la broma infantil de "quitarle la nariz" con un dedo, manía que encontraría su aliviadero años después con otras partes de la cabeza...

 

3 Julio ingresó al Ejército de la Confederación a corta edad, y poco después se vio envuelto en su primera batalla. Al final del combate, las tropas se estaban retirando del campo de batalla pero él seguía dándole a la batería como un poseso, hasta que su padre le ordenó personalmente que abandonara el puesto y se uniera al resto de los soldados. (Hecho real)

 

4 Es nombrado Ministro de Guerra bastante joven. Su antecesor, Adolfo Alsina, con quien él no se llevaba bien y cuyo cargo Julio ambicionaba desde hacía mucho, murió de múltiples contusiones en el cráneo y puñetazos en la oreja. Nunca se encontró al malhechor...

 

5 Tras sus múltiples victorias en el desierto, en las que básicamente aniquiló a todos los indios y hippies del siglo 19, Roca, aprovechando la hinchada que tenía, se postuló a presidente y ganó las elecciones con amplio margen. Una de las palabras que conformaban su lema de gobierno era "Paz", que pronunció mientras acariciaba con el dedo pulgar la empuñadura de su espada a la vez que veía fijamente a los diputados.

 

6 A pesar de todo tenía un trato bastante afectuoso con sus esclavos, a quienes les enseñó todo lo que sabía. Uno de sus capataces más cercanos fue Jeremías Tyson.

 

7 Al terminar su mandato se alejó de la política y se marchó a un retiro tranquilo en el campo, donde se la pasaba cortando orejas de ganado (Julio tenía una imagen bastante amplia en lo que respecta al término de la palabra "ganado", por lo que de repente aparecían empleadas domésticas y campesinos sin orejas).

 

8 Poco después y cuan puñalada trapera, se funda el partido Radicalista, fundamentado en las clases obreras e inspirado en los conatos revolucionarios que se suscitaban en otras partes del mundo, cosa que el Poder Institucional miró no sólo con malos ojos sino con ojitos de vaca cagona, pues estaban aunando un éxito increíble, por lo que resuelven llamar nuevamente a la acción a Alejo Julio Argentino Bauer Roca para ocupar por segunda vez el cargo de presidente.

 

9

Ya con más de setenta años y tras vivir un rato en Europa y otro en Brasil, Julio se retira definitivamente de la vida pública.

Por todas las veces que el país confió en él, por todas las veces que fue enviado a cumplir una misión, por las veces que fue mandado al campo de batalla a ganar guerras y las veces que fue despachado a resolver conflictos bélicos, por aquella ocasión en que fue llamado para salvar al país de la revolución y por todas las veces que fue requerido en el exterior para misiones diplomáticas, estoy seguro de que si se creara un Grand Theft Auto ambientado en el Siglo XIX, Julio sería un protagonista excepcional.

 

 

 

Poco puedo escribir que no se haya escrito ya sobre él. Argentina vio uno de los días más negros de su historia cuando, en el año 1914, este gran prócer murió nadando en el mar. Estaba distraído y se estrelló contra el Titanic. Sin embargo, se rumorea que antes de dejarse hundir esperó en el borde y le arrancó la oreja a 1500 personas.

Aún cuando su gobierno estuvo marcado por hechos de corrupción, el general Roca es recordado con mucho cariño por generaciones de argentinos de la vieja escuela cansados de una generación moderna que se cree mucho pero que cada diez años les rompen el orto con precisión clínica.

Roca, vuelve... tu país te necesita.

 

 

 

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5 de abril de 2009

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