Noticias de último momento
Me vacunaron contra la rubeola
El otro día estaba comprando mi pasaje de regreso a Buenos Aires y me vacunaron contra la rubeola en la terminal de ómnibus. Se me acercó una enfermera muy amable que me preguntó si yo estaba informado sobre el tema. Le dije que no. Ella se tomó la molestia de explicarme todo y ofrecerme una vacuna sin costo alguno. Le expliqué que soy extranjero, pero ella contestó que eso no importaba, que yo estoy en su país y que por lo tanto, podría recibir una vacuna gratis como cualquier argentino.
Más tarde ese mismo día en el centro de la ciudad (plaza 9 de Julio) vi que estaban haciendo la misma campaña de vacunación contra la rubeola. Hice fila y me vacuné otra vez.
Antes de ayer fuimos al cine y pasamos cerca del hospital San Bernardo de Salta. Cuando estábamos comiendo en la feria para hacer tiempo antes que empezara la película les pedí que me esperaran un momentico y me fui corriendo al estacionamiento del hospital para que me vacunaran por tercera vez.
No me va a dar Rubeola.
Me robé un paraguas del locutorio
Estaba intentando llamar a mi casa en Buenos Aires con la intención de modificar la voz y hacerme pasar por un policía. Quería decirle a mi mamá que me había atropellado una gandola para ver que hacía. No me atendió nadie. Para no desperdiciar el día agarré un paraguas que no era mío y me lo llevé a al hotel.
Encontré un montón de cosas personales de otras personas en la papelera de reciclaje de un cyber
Ya sé que hace días escribí sobre eso, lo hago nada más para saber si estabas prestando atención.
Me robé la tapa de inodoro del hotel
Se desprendía así que me la robé. La voy a guindar en mi cuarto junto con los trofeos que me he llevado de otros hoteles: control remoto de televisores, bombillos, regaderas desenroscables de la ducha y trozos cortados con tijera del cable del televisor.
A la fecha, he visitado 6 cyber cafés...
Y en todos he colocado al Diario de Dross como página de inicio. De vez en cuando hago una broma: tomo una fotocaptura al desktop y/o escritorio de la computadora y lo coloco como wallpaper. Acto seguido arrojo todos los íconos a la papelera de reciclaje y lo dejo así.
Usé una pegaloca (poxipol) para dejar varias monedas de un peso pegadas al suelo
Cada vez que me dan cambio de un peso uso un tubo de poxipol para dejarlas pegadas en el piso.
Lo que hago es embadurnar un lado de la moneda y pisarla con el zapato por el otro extremo para que nadie la recoja mientras el pegamento se está secando.

Mapa
que muestra más o menos dónde he dejado monedas |
Llevo cuatro días consecutivos babeándole las empanadas a los demás
Cada vez que mis amigos piden empanadas o pizza por teléfono o en el restaurant y luego van al baño o se levantan para atender una llamada por celular, yo aprovecho y me pongo a relamer la comida que hay en el plato. Una vez una señora en otra mesa se me quedó viendo con cara de consternación. Me puse nervioso porque creí que me iba a acusar.
Luego cuando regresan y me preguntan por qué me estoy riendo les digo que es porque se me ocurrió una idea para escribir un artículo en la página. Sé que no se van a enterar mientras yo esté aquí porque no entran a la web con regularidad, pero esto les enseñará a hacerlo...
He ganado por lo menos 5 debates...
Con personas que intentan discutirme que Cristina Kirchner es peor que Chávez. Primero los dejo hablar cinco minutos y cuando me toca contraatacar logro dejarlos callados en menos de setenta y tres segundos.
Tuve que aguantar un ataque incontrolable de risa
Nos encontramos en la calle con un amigo de mi amigo salteño, los dos se pusieron a hablar por un rato y en una de esas le escucho decir emocionado "me compraron un equipo nuevo, una Pentium 3!". Sentí un ataque de risa histérica que por poco no puedo controlar. Mi amigo me echó una rápida mirada que decía "Ni se te ocurra..."
Cuando finalmente se despidieron pude descargar el ataque incontenible de risa que tenía. Me reí en el taxi, en el parque, en el restaurante, e incluso durante pedazos de la película. Me seguí riendo por la noche cuando apagaron la luz. Creo que mi amigo se enojó un poco... aún lo recuerdo y me sigo riendo.
Pasé mucha vergüenza...
Estábamos un grupo de gente reunidos en la casa de alguien y en ese momento traen un bol con chisitos (chistrís o chogüí, como les dicen en Venezuela) y desgraciadamente no medí las consecuencias cuando dije "hmm, están duras como a mí me gustan". Para añadir más peso a la vergüenza se me escapó un pedo mientras me reía.
Cuando llegue a Buenos Aires voy a escribir un artículo más completo sobre mis vacaciones en Salta...
O más bien de cosas que vi por aquí. He estado tomando fotos con celular, pero no las puedo descargar porque no traje el dispositivo Blue Tooth que uso para transferirlas a la PC. Sé que suena bastante sifrino, cheto y aburguesado, pero realmente no lo es... un dispositivo BT cuesta 20 pesos, no soy yo, eres tú que eres un sucio y un amarrete.
Como iba diciendo; fui a un cementerio y todo... fue muy interesante. No puedo esperar para escribir al respecto.
22 de octubre de 2008