SUGERENCIA PARA LOS ESPAÑOLES: DESTRUYAN A CATALUÑA

 

 

 

 

Y me tentaría agregarle "...antes de que sea demasiado tarde".

Cuna de comunistas, ateos, anarquistas, gente bazofia y otros mambos cancerígenos que putrifican la dignidad humana, Cataluña debería ser arrasada desde los cimientos. En otras circunstancias -y si en este planeta hubiera más huevos- sugeriría que arrojaran bombas químicas con la idea primordial de preservar el rico patrimonio cultural de Barcelona. Pero una dosis adicional de investigación me des-sedujo de esta idea, ya que me argumenté a mí mismo que toda la miasma de ideas socialistas, separatistas y zafias han emporquecido tanto la energía positiva que suele impregnar esas arquitecturas de abolengo que anulan todo aquello que haga que valga la pena estar ahí.

Además, nadie quiere pasar la noche en una casa catalana y estar en contacto con esa atmósfera de aquelarres izquierdistas, porque eso es arriesgarse a despertar con la piel maldita a orín de sapo y coxis infectado con cáncer de túnel de culo.

 

 

 

 

 

Yo creo que Lovecraft se inspiró en sus todopoderosos mitos al escuchar a algún catalán hablando con su madre en esa lengua cucaracha.

El Catalán es como el Castellano, pero después de haberle lanzado un balde de ácido encima. Es como una ciudad lingüística en ruinas.

 

Si bien en Cataluña la lengua materna sigue siendo el español, el idioma habitual es el catalán, que con gran esfuerzo e incomodidad, (cuan carreta de ladrillos sin ruedas) se porfian en mantener vigente. Es una pena que sus esfuerzos independentistas no sepan más que a pataleos.

 

Como lenguaje, el Catalán es menos práctico que el latín. Es como una versión borracha del portugués.

Cuando se le escucha, uno siente desde el fondo del alma que de esa lengua no podría salir una conversación ni muy profunda, ni muy interesante ni muy de altura.

 

 

 

 

 

Sin España, se irían de culo y sin paracaídas por un tobogán de brasas.

Pero ese no es el caso, y no es el caso porque lo anterior establecido es obvio: el único patrimonio que podría regalar una Cataluña independiente es el de fundar el primer país tercer mundista de Europa.

El caso es que en el fondo, lo saben. Saben que la idea de ser separados sería una locura.

No hay forma de que lo ignoren, de que no lo diluciden, no tienen cómo no saberlo, en la escalera del sentido común, más bajo que en el peldaño de una Cataluña sin España, estaría algo estrambótico como un tipo que se haya muerto durmiendo porque se le olvidó respirar...

Y eso nos lleva al tercer hecho:

 

 

 

 

 

Como un perro al que se le ha dado una patada pero que al final del día vuelve porque, en su estupidez salvaje, no prevé un par de cosas importantes antes de fantasear tan pancho con el concepto de la palabra "independencia".

Una versión más de la vieja historia del adolescente que cree que se las sabe todas, pero aplicado a un pueblo entero.

A pesar de que el separatista catalán tiene un especial favoritismo en su dieta existencial por defecar pensamientos, teorizar estiércol y discutir plastas, este servidor duda que, como hecho que vaya más allá de las palabras, al catalán le guste -a la hora de la verdad- vivir como la mierda.

Y fíjate tú: como todo eso sería impensable, necesitan algo importante: España.

Ni siquiera un perro rabioso querría dormir a la intemperie durante una noche de frío. Afortunadamente, Einstein se equivocó: la estupidez sí tiene un límite.

Y ese límite llegaría en el momento en que tengan que arreglárselas para mantener una calidad de país por cuenta propia. En el caso de los catalanes -cosa que los convierte en los candidatos ideales para que les metan una patada por el culo- ése es su límite.

Ellos no tienen deseos independentistas por amor a la tierra, ellos tienen deseos independentistas porque están aburridos y no tienen nada que hacer.

 

 

 

 

 

Cataluña es, la mayoría de las veces, solo una parte del recorrido. Nadie va a gastar 2000 dólares en unas vacaciones familiares para quedarse exclusivamente allá, porque después de Barcelona, dudo que a un turista le interese ver millas baldías con uno que otro campesino con cara de tomate meciéndose en una silla y rascándose el culo, cuanto y menos si en el mismo continente uno puede llevar a los hijos a ver la Torre Eiffel, Venecia, Madrid, o al Guggenheim de Bilbao, también en España.

Los catalanes no van a ir a ningún lado con ninguna industria del turismo.

Al final del día, lo que molesta no son sus intenciones, lo que molesta es que baboseen tan satisfechos de sí mismos. Lo que molesta es la ignorancia y la estupidez, pero no una estupidez cándida, sino intencional.

Que crean que van a llegar a algún lado, piensen que van a ganar algo y supongan que es productivo combatir ideas y argumentos con pataleos, ñoñadas, protestas violentas y cánticos.

Y todo ello con un único mensaje intrínseco, destinado a comunicar al resto de España y el mundo algo que va entre líneas y que dice "nos revolcamos en el charco de la mierda pues somos intelectuales de papel toilette, y nos enorgullecemos de ello".

¿Esa gente, así, quiere ser independiente?

Espero que en Cataluña se produzcan rollos de papel higiénico bastante voluminosos, porque los van a necesitar esperando el día en que tengan la estatura para ser un país más de Europa.

 

 

 

 

 

Y por ello hay 7 millones de catalanes arruinados. Siete millones de catalanes que, simbólicamente, le pegan a su madre.

¿Eres catalán, y tienes mala suerte? Bueno, pues ya sabes por qué es...

 

 

 

 

 

Para que veas.

 

 

 

 

Tres maneras de destruir a Cataluña

 

 

PRÓLOGO

Exploración comprensiva con tres modos básicos para destruir a Cataluña sin malograr las baronías de España.

 

JUSTIFICACIÓN

I. Acabar con uno de los problemas más fundamentales del país.

II. Si ofrecieran Cataluña a Francia, ellos no la querrían. Así que España se ve obligada a cargar con ese fardo. Pero no hay necesidad de perder una extensión territorial en vano.

III. Esta guía se ha escrito con espíritu de frescura, con el norte de empezar de 0. Lo que se propone es la eliminación de los catalanes, no del territorio que ocupan.

IV. Esta guía deberá servir de testimonio para que tú, catalán, veas lo que puede pasar como sigan así...

 

 

 

Modo 1: La bomba de hidrógeno

 

Mira que gorda:

 

 

 

 

 

Modo 2: Crear clones de Franco igual a los de Episodio II

 

Si las ideas y las teorías de George Lucas han servido para manufacturar el uniforme que definirá al soldado norteamericano del siglo XXI, ¿por qué no podemos nosotros hacer lo mismo, pero llevando las cosas más lejos?

 

 

Propongo fundar un laboratorio con silos de diez plazas para crear dos mil clones de Franco. No hace falta un ejército más numeroso pues la situación no lo amerita (la tecnología militar del catalán se limita a piedras y botellas).

Por computadora, se encapsularía el cerebro de esta versión más elegante del Soldado Universal para que concentre todo su talento, ideas y potencial a un solo objetivo: eliminar catalanes.

 

 

 

Modo 3: Dejarles caer una réplica del Palacio Real de Madrid durante la Festividad de San Juan

 

Para esta hazaña se necesitarán cincuenta y dos aviones 747 que sostendrán los cordones de una malla con la que levantarán una réplica del Palacio Real de Madrid.

 

 

Sobrevolarán Barcelona el 24 de junio, y dejarán caer el palacio en el epicentro de la ciudad o donde se celebre la fiesta de San Juan, dándole a este problema un final patriótico.

 

 

Y eso ha sido todo.

 

Al margen de todos los agravios del pueblo Catalán, el gobierno de Madrid, en nombre de todos los estados de España, seguirá, noblemente, teniendo paciencia y desoyendo esas ideas, insultos y venenos egoístas, ofreciendo, silenciosa y maternalmente otra, y otra, y otra oportunidad a Cataluña, para seguir siendo parte de la gran familia, permaneciendo unida a la Madre Tierra por los siglos de los siglos...

 

 

 

VERSIÓN EN CATALÁN

 

 

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28 de enero de 2008

diariodedross@gmail.com