¿Qué es peor? ¿El capitalismo desbocado o una maldición gitana?

 

 

 

 

El título iba a ser "¿Qué es peor? ¿El capitalismo o la tortura china?", pero habría sido una comparación injusta; por lo menos las torturas chinas tienen por regla durar horas, días cuando mucho, y durante el final, deseoso, la víctima se entrega al amparo de la muerte. Lo mismo no se puede decir del capitalismo, no sólo porque la maldición del hombre blanco dispone de toda una vida para machacarte, horror que jamás acariciaron las mentes más torcidas y pacientes de los famosos calvarios orientales, sino que además ha mandado más gente a la tumba que la China medieval en milenios.

Por supuesto que antes de escribir me tenté varias veces por joyas dignas de mí como "¿Qué es peor, el capitalismo o una cucharada de plomo fundido por el culo?" Pero hubiera sido una cochinada y todavía se habría quedado corto.

Es muy fácil defender el capitalismo cuando uno repudia con justicia a viejos residuos como Fidel o su hermano Raúl, (el liderazgo "fresco y juvenil" de la Cuba del siglo 21, según declaraciones oficiales de ese circo bananero al que llaman Asamblea del Poder Popular). Es fácil defenderlo cuando se compara un ejemplo de progreso como Corea del Sur con ese cementerio fecal del megalómano que tienen al norte. Un contraste a prueba de idiotas que señala cual fue la ideología triunfadora después de la Guerra Fría.

 

 

Aunque no lo creas, este mamarracho es la página de la "Asamblea del Poder Popular" de Cuba. Lo deprimente no es que parezca haber sido hecha en Powerpoint, sino que sea una web del "poder popular" dedicada a todo el mundo menos a sus habitantes, los cubanos; pues ellos no tienen acceso (legal) a Internet.

Es muy fácil defender al capitalismo así, sí...

 

 

 

...pero encuentro que es más fácil hacerlo si no has salido de tu cómoda placenta familiar, y no sabes lo mucho que cuesta superarse en la vida sin empujones. Es fácil si uno es un pendejito ingenuo que cree que con estudio, esfuerzo y trabajo se sale adelante incondicionalmente en la vida. Cosa por demás graciosa si encima uno es de esas personas que se dan por vencidas a la mitad de un videojuego difícil.

Para ver objetivamente el problema del capitalismo hay que tener la madurez de entender un principio básico que dicta que no es lo mismo decir que hacer.

No es lo mismo decir que vas a prosperar que prosperar, que garantizar éxito y tener éxito, que estudiar y pensar en hacer fortuna que recibirte, salir y vértelas con la calle. Si todo fuera tan fácil puedes estar seguro de dos cosas: habrían menos pobres en el mundo y más gente subiría el Everest en vacaciones. Y si por palabras fueran, tú perdiste la virginidad a los quince, tienes un coeficiente intelectual de 150, y le ganaste a seis tipos en una discoteca, todo en ese orden. Tres afirmaciones que sólo tienen una cosa en común, y tú sabes bien cuál es.

Si defiendes el capitalismo te felicito, yo también. Es en buena parte responsable de las maravillas del mundo moderno, y la envidia del resto. Es nuestro sostén cultural. Pero si no tienes reparo en aceptar esa versión desmedida, brutal, egoísta y poluta, a ese criticado modo de vida norteamericano, donde hay individuos chocantes que se sirven un vaso de coca cola para no tomárselo y tenerlo al lado, que se van a la calle dejando la regadera abierta para que el agua quede "calentándose", o que enciendan todas las luces de la casa a las 2 de la tarde y tienen una extraña afición por comprar lo que sea para dejarlo tirado, entonces no eres muy diferente de los sujetos que creen y apoyan a los presidentes bananeros de Sudamérica.

A ellos los convencieron de que el capitalismo es el diablo así como a ti de que, por oposición, el liberalismo económico es la solución de todos los problemas del mundo. Seguro, no eres tan chabacano como un chavista, pero con algunos vicios ultra-capitalistas tienes tus matices de marginal.

 

 

Eres algo así como un orco de nivel 2, o el demonio bulldog del tercer nivel de Doom.

Seguro, no tiras basura a la calle (salvo cuando estás en el carro y quieres deshacerte de la envoltura de plástico de la caja de cigarrillos) y no meas en las esquinas (pero no recoges la mierda de tu perro cuando lo sacas a pasear).

No eres como esos monos que apoyan a Evo Morales (aunque eso no quiere decir que no seas un indio con Internet).

 

 

Si sabes que el comunismo es un sistema que jamás podrá prosperar porque el ser humano no está libre de ambiciones y anhelos (da lo mismo si cambias eso último por <el ser humano no es pendejo>) tienes que saber que al capitalismo hay que ponerle cinturón porque, desafortunadamente, el hombre también cree que no ser pendejo significa cagarse en el resto del mundo.

Como ese jefe que no se quedará trabajando horas extras sin que le paguen, cuanto y menos acudir un domingo a la oficina, por lo que pone al más huevón de la partida para que se deslome pasada la hora en que ya debería estar cenando en casa, o hacerlo objeto de amenazas sutiles para convencerlo de trabajar el séptimo día de la semana.

El liberalismo económico (la no intervención del estado en los asuntos económicos del país, no confundir con liberalismo social) se presta al despotismo, y sea bueno o malo el gobierno del país donde vives, el deseo de los grandes empleadores para que estos no metan las manos en sus asuntos es claro, pues de repente pueden salir con esas leyes que a ellos tanto les disgustan, en la que se prohiben horarios de trabajo de más de ocho o doce horas y se ordena que al empleado debería ofrecérsele una comida básica al día.

Irónico que la derecha ultraconservadora ponga expresión de horror ante la pedofilia, el incesto y la coprofagia cuando ellos desean aplicar su equivalente económico al mundo. Barack Obama ya lo dijo muy claro en una intervención realizada el 2 de febrero: la debacle fue ocasionada por gente ambiciosa de Wall Street que no tiene sentido común ni amor por el mundo.

Y quizá esta sea la mejor forma de demostrar ese rostro del capitalismo sin cinturón, con todo ese egoísmo, falta de consideración, humanidad y respeto: los justos pagan por pecadores o, si lo prefieres, el pendejo es quien cobra (porque a pesar de todo, deberías estar consciente de que, si bien tu familia no tiene nada que ver con la bolsa neoyorquina, van a verse afectados por su crisis económica de igual manera).

 

 

Paso a paso: La clase de capitalismo que es malo

 

 

Chris Rock usó un ejemplo extraordinario en una de sus rutinas de comedia: llegará el día en que vendan celulares sin timbre, y la circuitería del mismo estará cuidadosamente diseñado para no aceptar nada que te bajes gratis de Internet.

¿Motivo? La empresa pretende que los compres aparte; 3$ por el regular, 5$ por el que suena bonito. Y si eres uno de esos lectores que viven en Estados Unidos, sabes que falta poco.

Es igual a las compañías que proveen Internet y que ven con malos ojos que tengas un router. Hasta no hace mucho se frotaban las manos pensando que, por cada computadora que tengas en una habitación 'deberías' comprarles otro módem y contratar una conexión nueva, que sumará dobles o triples a la factura de 70 dólares que ya estás pagando por tener banda ancha.

Descendamos al infierno de Dante y echemos un vistazo a la gente de clase baja (o clase media baja) en Estados Unidos o Sudamérica, que 'cometen el error' de enfermarse.

No tienen con qué pagar un tratamiento prolongado y las aseguradoras no los admiten porque ese posible cliente, ese ser humano, no les es rentable. Darte cuenta del peso de lo que acabas de leer es tan sencillo como imaginar que tu madre está enferma de cáncer y en casa tienen que cortar la conexión a Internet y una cantidad de lujos para poder pagar la terapia, y eso dando gracias de tener con qué, pues ¿te imaginas que no? Imagínatela con un turbante hecho de gasas (y una que otra mancha roja en el costado), ayudándola a entrar a la casa porque la echaron del hospital.

Si tienes un poco de cabeza y logras ponerte en esos zapatos, te aseguro que la visión va a ser peor que un terror nocturno.

¿Más ejemplos? Aquí van un puñado de nombres, cada uno con miles de historias que contar, su sola mención seguro dispara un montón de anécdotas: Carlos Menem, Jaime Lusinchi, Carlos Salinas de Gortari, Telefónica & Telecom & Telmex, Microsoft, Bush, etc.

Los chances de que alguno de los anteriores, para más o para menos, se haya pedorreado en la cara de ese anónimo impotente que eres tú (o en la de tu padre) son probablemente altas.

 

 

El daño que hace el capitalismo: Desde lo frívolo hasta lo abominable

 

 

 

EL REGGAETON

No me digas que no sabías que el Reggaeton es un producto del capitalismo, porque en caso de que lo hayas identificado con izquierda y socialismo del siglo 21, erraste.

El Reggaetón es el género musical capitalista por excelencia, por cuanto fue "diseñado" en base al dancehall reggae, agregándosele acuñaciones pornográficas para poner en marcha el interés de gente con poca cultura. No fue un accidente; se hizo con esa intención desde el principio. Lo importante nunca es la letra, sino exaltar el culto barriobajero.

El reggaeton se bastardea cada cierto tiempo para integrar todo lo negrero que sea comercial. Por lo mismo hay mucha gente (músicos incluidos) que discrepan a la hora de catalogarlo siquiera como "género", no por su vulgaridad sino por su falta de substancia.

¿Creías que el capitalismo sólo se reduce a las grandes empresas? No. El Reggaetón es una muestra perfecta de corporativismo marginal.

Y recuerda siempre: que el manual de un CD de reggaetón original huele tan bien como el plástico de un iPod nuevo.

 

 

EL CAPITALISMO Y LOS ANIMALES

 

Mapache al que despellejaron para usar su piel. Al momento de tomarle esta foto, el animal seguía vivo (y parpadeando); es prohibitivo matarlos antes, debido a que la piel se endurecería por el rigor mortis. En el video se muestra que, si bien no podía seguir gimiendo, se le salían las lágrimas.

 

 

BONUS: DE JAPÓN CON AMOR

 

Las compañías japonesas piensan que exportar vacas para iniciar su industria de ganado y cría es un emprendimiento caro y tedioso, por lo que suplen la falta de carne con lo primero que consiguen: delfines.

Al parecer, en la Tierra del Sol Naciente están seguros de que así como hay mataderos de vacas, también se pueden hacer mataderos de delfines.

Han dicho que una vez que se acaben, invertirán en la exportación de ganado e iniciarán -ahora sí- su propia industria, "como los demás países".

 

 

EL NEGOCIO DE LOS DIAMANTES

 

En algunos lugares de África, los campamentos de excavación de diamantes son un negocio serio, tan serio que se le considera, de hecho, asunto de vida o muerte. Nada es sagrado, y en este caso castigaron a una señora que intentó robar una piedra, ¿cómo? Cortándole una mano a su hija.

¿Que tiene que ver la meca de la moda en París con todo ésto? Simple: corporaciones como "Sotheby" no tienen ningún inconveniente en pagar a capataces violentos para que recluten (o directamente tomen) esclavos para hacer el trabajo sucio en África.

 

 

LA GUERRA EN IRAQ

Una gran preferida del público. Durante la Guerra del Golfo Iraq fue invadida para evitar que Hussein aplastara a Kuwait. Hasta ahí todo bien...

Sin embargo, catorce años después la cuestión mutó un poco; se inició otra gran invasión bajo la excusa de que se escondían "armas de destrucción masiva".

Seis años más tarde, y con un total dominio sobre el suelo iraquí, no sólo no se encontraron dichos artefactos, sino que además, no se ha visto indicio alguno de que hayan intentado producirlos.

Como es entendible que sembrarlas sería muy peligroso, especialmente en un mundo atento como el de hoy, la CIA decidió declarar (o eso dicen los escépticos) que hubo simplemente "un fallo de inteligencia".

Estados Unidos tiene hoy un total control sobre la vasta industria petrolera del país árabe, as bajo la manga nada despreciable si a lo mejor previeron con anticipo que vendría una crisis económica.

Ahora todos hagamos al unísono: Hmmmmmmm...

 

EL PUÑAL TIENE DOS FILOS...

 

El gobierno de Bush tenía que cobrar el último penalti (penalti que ganaron gracias al 11 de septiembre) en algo importante, y si consideramos el (según dicen los escépticos) "supuesto" cuento de las armas de destrucción masiva, esas dos cosas (tres si tenemos en cuenta que Hussein fue un dictador brutal) justificaban una invasión nueva.

Tenemos que tener muy claro que esos teatros populares del presidente de los Estados Unidos al lado de un nuevo generalazo heroico con una estrategia de guerra para revertir la situación no valen su peso en estiércol; si fuera cierto que las armas de destrucción masiva fueron un invento, es lógico pensar que en Iraq nunca dejará de haber insurgencia.

Y si lo arriba escrito tuviera siquiera un ápice de verdad, entonces mira la foto: ¿les importaron sus propios soldados, por más que para la nación más poderosa del mundo fueran sólo un puñado de cinco mil hombres? No son cinco mil lápices; fueron cinco mil compatriotas. ¿Un buen día se sentaron a planificar ésto, y previeron de antemano que iban a morir "gente", gente que tiene madres, padres e hijos? ¿Todo porque Hallyburton quería hacer un buen negocio?

¿Y aún así le dieron luz verde a este plan? Puta madre...

Al final muchos izquierdosos se quedaron con las ganas: esta guerra no fue ni por asomo tan jodida como la de Vietnam, lo que prueba que el destino no tiene ese gusto por la justicia poética de las películas, porque inclusive la Guerra de Vietnam estuvo mejor justificada.

 

 

Cuando uno se embarca en esa sana labor de estudiar los extremos de cada espectro político, de esas propuestas de vida, se da cuenta tarde o temprano de algo que encierra más que mil páginas de conocimientos: los extremos se tocan. No sólo en las dictaduras, no sólo en la política, no sólo cuando los poderosos, llámese Chávez o Bush, desde sus tribunas opuestas, irrespetan al hombre y su inteligencia.

Está en todos los elementos de la existencia; los extremos se tocan, sí, en la ciencia y en las letras, en lo filosófico y en lo palpable, en la naturaleza y la ingeniería.

Pareciera que a la altura de la ley de la física, es una ciencia de la vida; quizá un principio que se mantiene uniforme en otros lugares habitados del cosmos. Gene Brewer escribió una vez que todas las criaturas del Universo son capaces de diferenciar el bien del mal.

Y al final, si coincides en que no hay forma de vivir bajo un sistema comunista sin ser un perro, tampoco hay forma de vivir bajo un capitalismo voraz sin ser un burro.

 

 

 

Acuérdate que estás parado en un planeta que evoluciona y se mueve a nueve mil millas por hora.

Que orbita a diecienueve millas por segundo (o al menos eso dicen) alrededor de un sol que es la fuente de todo nuestro poder.

El sol y tú y yo y todas las estrellas que podemos ver se mueven a un millón de millas al día sobre un brazo en espiral que se traslada a una distancia de cuatro mil millas por hora, dentro de una galaxia que llamamos La Vía Láctea.

Contiene ella sola cientos de billones de estrellas, y mide cien mil años luz de cabo a rabo.

Vemos su centro brillar aún a través de una capa de dieciseis mil años luz de espesor, y desde donde estamos podemos calcular que tiene unos tres mil años luz de grosor.

Estamos a treinta mil años luz de este centro galáctico, damos una vuelta cada doscientos millones de años, y nuestra galaxia es apenas ¡una! Entre billones y billones de otras en esta cosa increíble y en expansión que llamamos Universo.

Este Universo sigue expandiéndose y expandiéndose, en todas las direcciones posibles. Es tan rápido como sólo él puede: va a la velocidad de la luz, que ¿sabías? Se mueve a doce millones de millas por minuto; es la velocidad más rápida que existe.

Así que acuérdate, que cuando te sientas pequeño e inseguro, piensa en lo increíble y afortunado que fue tu nacimiento, y reza porque haya otra vida inteligente allá arriba en el espacio, porque todo es una mierda aquí abajo en La Tierra.

 

~Monty Python y el Sentido de la Vida

"La Canción del Universo"

 

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4 de febrero de 2009

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