Me voy de Venezuela
Después de graduarme, decidí que era hora de buscar nuevos horizontes, y empezar una nueva vida en otro destino, en pos a desarrollarme más como profesional.
Tal cosa no hubiese sido posible en Venezuela... o por lo menos, no hubiera sido posible para aquello en lo que quiero invertir mi futuro. Por lo tanto, al final, no me quedó más remedio que hacer mis maletas, y buscar una vida diferente, con la esperanza de germinar más y hacer lo mismo que he venido haciendo hasta ahora, pero en otros rumbos.
Por lo tanto, he decidido que voy a joder a Argentina.
Desde que me instalé, no he hecho otra cosa que profesionalizarme en el deporte de ser un genérico inmigrante de mierda: tiro las bolsas de basura abiertas, nunca cierro la puerta de los ascensores para que otros lo puedan usar, y dejo a la gente del supermercado NORTE esperando 2 horas antes de bajar a abrirles.
Saco a mi perro a cagar en el pasillo, y a veces lo dejo sin correa para que salga a recrearse por el edificio. La última vez que una vecina me reclamó le dije que diera gracias a Dios de que no tengo un caballo.
Total, como Chávez viene aquí a hacer lo que le da la gana, yo estoy decidido a no ser menos, por lo tanto, me hallo convencido de que a mí también me tienen que aguantar mis caprichos y mis estupideces.
Ahora bien, todo es diferente en Buenos Aires. No por ser parte del mismo continente es en lo absoluto parecido a las naciones del Caribe. Por ejemplo: aquí está comenzando el invierno, y el frío es increíble... es frío de verdad.
No el frío marica de, digamos, Mérida, o algo así por el estilo: estoy hablando de frío varonil, frío con un pene de 20 centímetros, ese que hace que las bolas me sangren cada vez que me siento en la cama porque los pelos los tengo como agujas. A veces me dejo tajos de nalga pegados a la poceta, y cuando me levanto y miro hacia abajo pienso que serían McNuggets para la gente de VIVEN.
Sin embargo, y para tener un recuerdo de aquellos días que hace poco dejé atrás, tomé fotos en el aeropuerto de Venezuela, como un recuerdo:
Aquí
voy yo con vista en modalidad DOOM, entrando a un Duty Free... |
| Estos bolsos me excitaron. No sé por qué pero me hicieron pensar que tenían formar de uretra o algo así sexy por el estilo. Además, el nombre de la marca me parece erótico. |
| La señorita que supervisa la tienda me vio mal, ja ja. Me pregunto si en alguna locura de la imaginación, se habrá imaginado teniendo sexo conmigo... |
Aquí
hay un judío de camisa azul discutiendo con el cajero |
Aquí
hay licores |
Aquí
hay joyas |
Aquí
hay más licores |
Aquí
hay mierda estúpida de Duty Free |
En la parte izquierda, el hombre de corbata (con la mujer vestida de blanco y pantalones negros frente a él) es el cajero de Aerolíneas Argentinas. A su lado, está el personal de Mexicana de Aviación. La diferencia que hay entre el número de gente parado ante un mostrador, y el número de gente que hay frente al otro, es directamente proporcional a la mala reputación que una empresa puede forjarse a fuerza de practicar sexo anal con la moral de sus clientes, pero esto es un tema que debe terminar de con la última coma de esta línea, debido a que pertenece a lógicas superiores que van más allá del entendimiento de empresas del tercer mundo. |
El
tipo se queda viendo a toda la gente que hay en la otra aerolínea
así como suspirando... |
Aquí me hallo sentado, con el cinturón de seguridad puesto, mirando hacia afuera... en ese momento justo cuando el avión dejaba la terminal, camino a abandonar mi país. Parecía un momento sentimental, pero la verdad es que no: estaba loco por irme, que se jodan todos. Voy a reemplazar a la gente que me lee por lectores de Argentina. |
A estas alturas, lo/as más inteligentes sabrán que la razón por la cual no actualicé recientemente fue por mi mudanza.
En ningún momento tuve problemas escribiendo y expresando todo lo que hasta ahora he colocado en esta web, a pesar de la creciente censura en un país donde la decencia se ha tergiversado de tal forma que el norte ejemplar a seguir es rebajarse a ser una mala parodia del Planeta de los Simios.
Primero, porque hasta el último día me supo a mierda que las leyes de Venezuela censuren un contenido como el que aparece en mi web, so-pena que no me importan las indirectas amenazantes de un servil sin personalidad y avatar de mono como lo que es el ministro de comunicaciones venezolano, y segundo, porque para mí fue bastante triste que en un estudio de radio me pidieran que tuviera mucho cuidado con hacer un chiste sobre Chávez, bien porque podían golpearlos con una multa imposible de pagar, bien porque podían intervenirla de plano en nombre de "proteger al pueblo" o alguna otra excusa obtusa defecada con lógica Tití.
Yo hasta el último día escribí lo que quise, con la salvedad de que eso fue así quizá no por mi cuenta, sino porque en Venezuela todavía no han llegado a la fase de censurar el contenido de Internet.
Y mientras ese día hubiese llegado, ayer supe de sobra que mañana, preferiré dedicarme a escribir y aprender, y no escribir y tener cuidado de que no me metan preso porque el pendejo de turno que está en el poder tiene complejo de inferioridad y se la pasa en la noche metiéndose a Internet para ver qué dicen de él, así tipo pendejito de 15 años cualquiera que le quieres hacer mierda la mente y lo haces comer mierda viendo lo que tú quieres que vea. Es increíble pensar que yo mismo superé esa etapa con esta web hace mucho tiempo, y el presidente de un país no.
Independiente de todo, lo único que sé, aquí, desde mi nueva residencia en Buenos Aires, es que después de la mudanza, la residencia argentina, y todas las tareas enmedio que ello conllevó, si dentro de un mes Chávez cae, la arrechera que voy a agarrar no va a ser normal.
8 de abril de 2007